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Siete pilares para nuestro cerebro

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Gracias a los avances de la salud pública y de la medicina, la expectativa de vida humana ha crecido espectacularmente en las últimas década y todo hace prever que seguirá creciendo.

Con los años conseguimos riqueza de conocimientos y experiencias. Sin embargo, también llega el creciente riesgo de enfermedades del cerebro. Según la OMS, las enfermedades del cerebro afectan a uno de cada cuatro personas en el mundo a lo largo de su vida y son la mayor causa de discapacidad.

Afortunadamente, la pérdida de salud cerebral, de capacidad cognitiva y el riesgo de enfermedades del cerebro no son inevitables. Pero algo podemos hacer para mantener un cerebro sano y poder beneficiarnos de su capacidad de curarnos.

En las próximas entregas vamos a revisar cómo podemos mantener una buena salud de la funciona cerebral a lo largo de nuestra vida.

Cuanto antes empieces mejor.

Las evidencias sugieren que cuanto más en forma mantengamos nuestro cerebro a lo largo de toda la vida, más capacidad tendrá para ayudarnos a combatir los riesgos que puedan sobrevenir con la vejez.  Idealmente conviene empezar lo más pronto posible en la vida. No esperes a ser mayor, porque se trata de prevenir, no de reducir o compensar daños. Las investigaciones muestran que cuanto más activo físicamente eres en la infancia y la adolescencia más sano está tu cerebro a partir de los cuarenta años. Tu cerebro puede ser capaz de prevenir y evitar problemas en vez de tener que encargarse de combatirlos, pero para eso tenemos que atenderlo cuando está sano para mantenerlo sano.

NUNCA ES DEMASIADO TARDE PARA EMPEZAR

Si no le has prestado atención a tu cerebro hasta ahora, es momento de empezar a mover tus fichas. Independiente de tu salud o capacidad cognitiva actual, optimizar los siete pilares de la salud cerebral te ayudará a tener un cerebro más sano, te protegerá de enfermedades cerebrales, aportará a tu cerebro más capacidad para combatirlas y fomentará tu salud general.

Una buena salud cerebral es más que ausencia de enfermedad. Es optimizar la función de tu cerebro a medida que vives y envejeces. Porque hemos visto que nuestro cerebro cambia con la edad y lo que tenemos que hacer es mantener un cerebro sano tengamos la edad que tengamos. Dejemos claro que no se trata de tener un cerebro de adolescente a los cuarenta años, porque no es posible, ni deseable. La salud cerebral es tener algo distinto a cada edad.

Un cerebro que funciona de forma óptima a la edad que tengas es un cerebro sano, y un cerebro sano promueve la salud general, te cura. Por eso, la salud cerebral es el objetivo número uno para la salud.

 

El mejor momento para empezar es ahora, porque, adoptando el sabio consejo de Antonio Machado, “HACEMOS CAMINO AL ANDAR”.

¿COMO ENTRAMOS EN ACCIÓN?

 Lo primero es saber y aceptar que no existe una píldora mágica, aunque muchos intenten hacerte creer lo contrario.

Nuestro cerebro está de nuestro lado y se pondrá manos al a la obra con la implicación de la neurogénesis (creación de nuevas neuronas), la neuroplasticidad (creación de nuevas conexiones), y la reserva cognitiva (retraer el inicio de los síntomas de la enfermedad del Alzheimer y otros problemas cognitivos). Cada experiencia, cada pensamiento y cada emoción cambia nuestro cerebro, de lo que se desprende que todos tenemos la capacidad y la oportunidad de cuidar y mejorar nuestros cerebros, por tanto, nuestra salud, día a día. Cultivemos una mentalidad para apreciar y aprovechar al máximo las increíbles propiedades de nuestro cerebro. No se trata de hacer unos cuantos crucigramas más, o de comer mas arándanos o de tomar ginkgo biloba. Es más complicado que eso.

 

Las investigaciones confirman que mantener un cerebro sano requiere adaptar varios aspectos de nuestra vida. Te los presento como los siete pilares de la salud cerebral y tenemos que prestarles atención a todos por igual.

 

1.- Salud integral.

Como se dice desde la antigüedad “MEN SANE IN CORPORE SANE”, los romanos tenían razón. Por lo tanto, hay que hacerse chequeos, ir al médico con regularidad y seguir las recomendaciones que nos indican, prestar atención a las condiciones y las enfermedades que tengamos.

2.- Nutrición.

Somos lo que comemos, no hay dietas milagros, tenemos que prestar atención a lo que comemos y a cuánto comemos. A veces, lo más importante puede ser no comer ciertos alimentos (o al menos no abusar de ellos).

3.- Sueño

La mayoría de nosotros no duerme lo suficiente. Y el sueño es casi más importante para la función cerebral y cognitiva que para el reposo y descanso de nuestro cuerpo.

4.- Ejercicio físico.

La actividad física es esencial. Con los avances en la sociedad nos movemos cada vez menos, no subimos escaleras porque hay ascensor, pedimos comida por internet y nos la traen a casa para evitar ir al mercado, cogemos el coche para ir a cualquier sitio, no nos levantamos ni a cambiar el canal de la televisión. Nuestro cuerpo necesita ejercicio, el ejercicio físico es muy importante para nuestro cerebro.

5.- Entrenamiento cognitivo.

A medida que envejecemos, hacemos las cosas cada vez mejor y nuestro cerebro tiene que esforzarse cada vez menos. No tenemos tiempo para aficiones y evitamos retos y actividades que nos supongan esfuerzo, porque estamos cansados y consideramos que ya nos esforzamos bastante en el trabajo o día a día. Sin embargo, nuestro cerebro necesita enfrentarse a cosas nuevas para mantenerse sano, debemos plantearle nuevos retos, es tan importante hacer ejercicios mentales como ejercicio físico.

6.- Socialización

Los seres humanos somos seres sociales y nuestro cerebro está programado para establecer y necesitar esas relaciones, de nuestro tejido asociativo personal, nuestra familia y amigos. De conocer y relacionarnos con nuestros vecinos y colegas, es importante, pues de ello depende nuestra salud, y tenemos que fomentarla.

7.- Plan vital de vida.

Nuestro cerebro tiene la propiedad de la que carecen los animales, nos permite proyectarnos en el futuro. La prospección, la capacidad de imaginar lo que está por venir, es una función esencial de nuestro cerebro y necesitamos fomentarla y definir un plan vital, una razón de ser que nos trascienda como individuos, para promover la salud de nuestro cerebro.

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