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El daño cerebral adquirido

El daño cerebral adquirido (DCA) es una de las causas más frecuentes de muerte y discapacidad en nuestra población. Una de las características del DCA es el carácter repentino de la aparición, lo que deja sin posibilidad de elaborar estrategias adaptativas de los pacientes y de sus familias. 

Se define como “cualquier lesión adquirida sobre un cerebro previamente desarrollado, con independencia del origen causal: traumático, vascular, tumoral, infeccioso, anóxico, etc”.

Causas

  • Accidente cerebrovascular (ACV)

Cualquier trastorno de la circulación cerebral, generalmente de comienzo brusco, que puede ser consecuencia de la interrupción de flujo sanguíneo a una parte del cerebro, ISQUEMIA, o a la rotura de una arteria o vena cerebral, HEMORRAGIA. Supone un 78% de los casos en personas afectadas por DCA.

  • Traumatismo craneoencefálico

Consiste en la lesión del cerebro por un trauma o golpe en el mismo. Las causas más frecuentes son accidentes de tráfico accidentes laborales, práctica deportiva, violencia y caídas de diferente índole. Supone el 22% de los casos en personas afectadas por DCA.

  • Anoxias/Hipoxias

Ausencia o pobre oxigenación del cerebro por un intervalo de tiempo determinado, lo que provoca la muerte neuronal de parte del tejido cerebral. Cuanto mayor es el tiempo sin oxígeno, mayor es el daño causado.

  • Tumores cerebrales

Tanto el propio tumor, como los diversos procedimientos orientados a su eliminación (cirugía, radiación) causan daños importantes en el tejido cerebral circundante.

  • Otras causas relacionadas

Incluyen encefalitis de diversas etiologías, que pueden ser consecuencia de un proceso infeccioso, vírico, o de envenenamiento por sustancias tóxicas. Ejemplos de estas patologías son la encefalitis herpética, la meningo-encefalitis, la encefalomielitis, etc.

Síntomas

Los principales síntomas de aparición del DCA son:

  • Disminución brusca de conciencia.
  • Dificultades para hablar o comprender la información.
  • Parálisis facial o en una mitad del cuerpo
  • Alteraciones en la visión y la coordinación.
  • Pérdida de visión.
  • Dolor de cabeza.
  • Vómitos.

EVOLUCIÓN  Y POSIBLEMENTE TRATAMIENTO

  • Fase crítica

Se trata del momento en el que se sufre la lesión.

  • Fase aguda

En este momento se adentra en el ámbito sanitario a través de la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) o de la Unidad de Ictus siendo el objetivo principal salvar la vida y minimizar las secuelas con  las necesarias intervenciones de neurocirugía. Tras salvar la vida del paciente, el siguiente paso es estabilizar al mismo, es por ello que se traslada a planta donde recibe los servicios de enfermería, rehabilitación física y cambios posturales. El alta hospitalaria, que puede ser de uno o dos meses, depende del  paciente, se ha de realizar tras haber una estabilización en el paciente. 

En ocasiones, el alta hospitalaria puede darse a los quince día, pero ello provoca perder la oportunidad de una rehabilitación de las secuelas y a ello se le suma que el convierte a la familia en cuidadora, de forma repentina. Es por ello, que el médico debe emitir un informe en el que indica la necesidad de rehabilitación específica de daño cerebral. 

  • Fase subaguda 

En esta fase comienza la rehabilitación específica de daño cerebral según las necesidades básicas de cada persona. Esta tiene una duración media de entre 6 y 18 meses, siendo los 6 primeros cruciales en la recuperación del paciente. Todo dependerá del caso, de las secuelas a rehabilitar y del equipo que esté realizando la valoración así como la rehabilitación de la persona con daño cerebral. 

En esta misma fase comienzan a trabajar diferentes unidades: de rehabilitación hospitalaria, en régimen de hospital de día y de rehabilitación ambulatoria. El paciente puede pasar por las tres si es necesario y resulta esencial que, al alta, se entregue un informe médico favorable a su acceso. 

Para más información sobre las unidades nombradas y según los últimos datos recogidos en 2016, En España existen 19 unidades ambulatorias de rehabilitación, 13 unidades de rehabilitación de régimen de hospital de día y 24 unidades hospitalarias de neurehabilitación.

  • Fase crónica

Esta fase se inicia cuando las secuelas se han estabilizado y no hay mejoría con la rehabilitación. En esta fase, entra la atención social pues es habitual que al no existir una coordinación asistencial, al alta de las unidades de rehabilitación o incluso al alta del hospital en la fase aguda, sea la propia familia la que tenga que  buscar los recursos de atención que necesita directamente en lo social. Esta fase debe tener un doble objetivo: por un lado, el mantenimiento de las mejoras logradas durante la rehabilitación a través de terapias recibidas. Y por otro lado, mejorar la integración social y la autonomía personal de la persona con DCA ofreciéndole estrategias para su día a día y programas ocupacionales o de vuelta al empleo. En esta fase es primordial contar con lo recursos más adecuados, siendo estos: unidades residenciales, centros de día, centros especiales de empleo, pisos tutelados y asociaciones. 

PREGUNTAS FRECUENTES 

  • ¿A quién afecta?

Según el informe realizado por FEDACE con la colaboración del Real Patronato sobre iscapacidad, en España viven 420.000 personas con Daño Cerebral Adquirido y cada año se dan 104.701 nuevos casos. Además, el 65,03% de las personas con DCA son mayores de 65 años y, en mayor proporción, mujeres (52%).

  • ¿Qué complicaciones puede tener una persona con Daño Cerebral Adquirido? 

Las complicaciones que puede sufrir una persona con DCA se pueden agrupar en:

  • Secuelas en el nivel de alerta: referido a los estados de coma derivados del DCA y que tienen una duración variable según el caso. Se puede llegar a extremos en los que no se produce el despertar y la persona se mantiene en Estado Vegetativo Persistente, también llamado Síndrome de Vigilia sin Respuesta.
  • Secuelas en el control motor: complicaciones físicas, como parálisis (hemiplejía), disminución de fuerza (hemiparesia) o tensión y rigidez en los músculos (espasticidad).
  • Secuelas en la comunicación: la persona puede presentar dificultad para producir sonidos, para leer, para utilizar las palabras correctas o para comprenderlas.
  • Secuelas en la cognición: problemas en el pensamiento complejo, en la capacidad de mantener la atención, problemas de memoria, de desorientación y confusión.
    Secuelas en las emociones y la personalidad por falta de conocimiento y comprensión: alteraciones emocionales, irritabilidad, conducta sexual inapropiada, depresión, apatía…
  • Alteraciones sensitivas y sensoriales: en general, relacionadas con cómo percibimos la información de nuestro entorno a través de los sentidos y con cómo percibimos nuestro propio cuerpo.

Además, hay que saber que esta discapacidad no afecta tan sólo a la persona que ha sufrido el daño: la familia, sin estar preparada para ello, se convierte en cuidadora de una persona con necesidades de atención específicas y que, en algunos casos, puede haber cambiado en cuanto a carácter y forma de ser. Afrontar este aspecto en el plano psicológico resulta muy duro, a lo que se une el escaso conocimiento social que hay sobre las consecuencias del DCA, debido a las propias características invisibles de las secuelas cognitivas, que dificultan identificar y comprender esta discapacidad.

  • ¿Se puede prevenir?

Dentro de las lesiones vinculadas al DCA existen algunas en las que cabe la posibilidad de prevención, como en el caso de los traumatismos craneoencefálicos y el ictus (accidentes cerebrovasculares).

En este sentido, las medidas preventivas son:

Traumatismos craneoencefálicos:

  • Llevar siempre el cinturón de seguridad puesto en el vehículo, al igual que el caso, si vamos en motos o bicicletas. 
  • Nunca conducir ningún tipo de vehículo bajo los efectos del alcohol o las drogas y evitar que otras personas lo hagan.
  • Aplicar siempre las medidas de seguridad necesarias en caso de realizar cualquier tipo de actividad peligrosa, ya sea lucrativa o laboral. 

 Ictus

  • Mantener una dieta equilibrada. 
  • Practicar ejercicio con regularidad. 
  • Evitar el tabaco, las drogas y reducir el consumo de alcohol. 
  • Evitar la obesidad.
  • Mantener controles periódicos de la tensión arterial y del colesterol

SERVICIO DE TERAPIAS DE REHABILITACIÓN PARA EL DAÑO CEREBRAL ADQUIRIDO E ICTUS

La Asociación ACERVEGA, tiene como cometido principal ofrecer una rehabilitación integral e individualizada. Mediante esta rehabilitación, los terapeutas delinean el perfil de las capacidades preservadas y afectadas determinando el grado de influencia de dichos déficits en la realización de las actividades de la vida diaria; así, establecemos una línea base con la que poder comparar la evolución y los resultados obtenidos. Esta rehabilitación mínima consiste en:

  • El ejercicio físico diario, con el asesoramiento e intervención del fisioterapeuta.
  • El tratamiento del lenguaje, el habla y la deglución, con la asistencia periódica al logopeda.
  • El desarrollo de la capacidad cognitiva, con ejercicios específicos para frenar el deterioro cognitivo.
  • Aspecto psicológico, apoyo al afectado/a y ayuda a la familia.
  • La Terapia Ocupacional, centrándose en la recuperación de las actividades básicas de la vida diaria. 
  • El aspecto social con la información, el asesoramiento y tramitación de recursos adaptados a su situación.